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Anexión y Restauración Situación de crisis. La primera etapa de la República, dedicada por entero a defenderse de los ataques haitianos y a las pugnas por la organización política interna, estuvo caracterizada por una situación de crisis económica permanente. Las actividades productivas estaban supeditadas a las necesidades de defensa; los niveles de exportación e importación se redujeron mucho y hubo momentos incluso en que estas fueron paralizadas. Para sufragar los gastos militares y de gobierno, las autoridades recurrieron a empréstitos de comerciantes extranjeros y locales y a la emisión de papel moneda sin respaldo. El perjuicio ocasionado con estas emisiones al pequeño sector productivo y comercial que se desarrollaba en torno al tabaco de la región del Cibao dio lugar en el 1857 a una guerra civil que generaría eventualmente dos gobiernos simultáneos (uno en Santo Domingo y otro en el Cibao), y que empobrecería aún más al país. Anexión a España. Para 1858 se cernía en el horizonte de la República la posibilidad de que Estados Unidos aprovechara la debilidad política y la crisis económica para hacer lo que había hecho en Nicaragua, esto es, apoderarse del gobierno y ocupar el país. La alarma creció cuando en 1860 el gobierno dominicano hubo de apresar a un grupo de aventureros estadounidenses que habían “tomado posesión” de la isla adyacente de Alta Vela para explotar sus yacimientos de guano. Las negociaciones con España para fines de protectorado cambiaron entonces de naturaleza, pues el Presidente dominicano, que en aquel momento era Pedro Santana, decidió solicitar un acuerdo de reincorporación o anexión del país a España. Las condiciones que debía seguir España para proceder a la anexión eran: Preservar la libertad individual y no restablecer la esclavitud en territorio dominicano. Con estas medidas, las elites políticas conservadoras, especialmente las que seguían y habían sido beneficiadas por Santana, pretendían garantizar el disfrute de los privilegios que una posible ocupación norteamericana o el fortalecimiento de las fuerzas liberales ponía en peligro. El 18 de marzo de 1861 se proclamó la anexión a España en la explanada de la Catedral de Santo Domingo. Primeras reacciones. Las reacciones populares contrarias a la anexión comenzaron a manifestarse pocos días después de su proclama. Hubo pueblos que intentaron amotinarse, el general José Contreras se levantó en armas, mientras que Francisco del Rosario Sánchez (exilado desde años atrás) formó una expedición que, entrando por Haití, intentaba la “Regeneración de la República”. Todas estas expresiones del sentir nacional fueron sofocadas y sus cabecillas fusilados. Medidas y actitudes del nuevo gobierno colonial. Pérdida de autoridad de Santana. A pesar de haber sido nombrado Capitán General de la Provincia de Santo Domingo, Pedro Santana dependía del Capitán General de Cuba, y sus funciones y decisiones estaban supeditas a la supervisión y autorización de sus superiores en la jerarquía burocrática española. Guerra de Restauración. Desde un principio el pueblo dominicano mostró su profundo desagrado con la anexión. Repulsa que creció al ver el discrimen y la opresión con que era tratado por las autoridades españolas. Por eso, el período provinciano no duró mucho, ya que los levantamientos volvieron a suscitarse al inicio de 1863 (en Neiba y en Santiago), y ya el 16 de agosto de ese año estalló de lleno la Guerra de Restauración, cuando un grupo de 14 hombres comandados por Santiago Rodríguez enarboló la bandera dominicana en el cerro de Capotillo. Gobierno Provisional Restaurador y Acta de Independencia. El seis de septiembre unos 6000 hombres expulsaron a los españoles que estaban en la ciudad de Santiago en una cruenta batalla que ocasionó el incendio de la ciudad. Al día siguiente, los libertadores constituyeron un Gobierno Provisional Restaurador, eligiendo como Presidente al General José Antonio Salcedo. Este Gobierno procedió a redactar un Acta de Independencia que fue firmada por unas 10,000 dominicanos residentes en la región del Cibao. Líderes Restauradores. En esta guerra que duró casi dos años, y que le costó a España más de 10,000 bajas y unos 33 millones de pesos, descollaron Santiago Rodríguez, el General Gaspar Polanco, el General Gregorio Luperón, Benito Monción, Pedro Francisco Bonó, Benigno Filomeno Rojas, Ulises Franco Espaillat, José Antonio Salcedo, Gregorio de Lora, etc. Factores a favor de la victoria dominicana Decreto de la Corona de España. El 3 de marzo de 1865 la Reina de España firmó el decreto derogando la anexión, y el 10 de julio siguiente comenzaron a embarcarse las tropas españolas. República Dominicana recuperaba su independencia.
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